23 julio 2011

Hussein espera que nos despertemos para enseñarnos lo bien que monta en bici







Barac




Ali y Hussein bailan, aunque no se vea. En casa de Hassan está su familia y otras personas que han venido a conocernos. Nos hacen una fiesta, nos han cocinado manjares. Es difícil entender tanta hospitalidad, sentimos que no lo merecemos y que si ellos nos visitaran no estaríamos a la altura. Me visten de novia, a Idir de amazigh. Bailamos, comemos, nos reímos y lo más asombroso es que nos conseguimos entender, gracias a nuestro anfritión traductor Hasan, que nos traduce el berever, pero el cariño en los ojillos lo traducíamos entre nosotros.