23 agosto 2008

Estar rodeada de delfines, es algo difícil de contar, te duelen los ojos, más por la dificultad de entender que ves su piel, que no se asustan de tí, que es estás escuchando su respiración, y no hay foto, no pasa nada, todo está en mi cabeza.
A veces no tener cámara de fotos te obliga a retener los recuerdos, como Bosnia, cuando no puedo dormir camino los 5 kilometros que hacía todos los días rodeada de montañas y árboles, entre risas y amigos
Después de todo encontrar cosas bellas es más una cuestión del ojo que las mira.
No digo que mis ojos sean especiales, supongo que sólo es que están más abiertos que nunca

Otros cielos, otras casas...
baile
Tiovivo es un nombre curioso para esta atracción tan triste