14 diciembre 2010


Nadie hable mal del día

hasta que la noche llegue

yo he visto mañanas tristes

tener las tardes alegres

Alguien, anónimo, colgó esta letrilla del puente del río que cruzo todos los días para ir a trabajar, cada vez que la leo la oigo con la voz de Morente. Y ahora oigo la voz de Morente y me acuerdo de unos ojillos sonrientes, pequeños y brillantes a los que un día tuve la suerte de dar las gracias.