24 julio 2011
Uno de los mejores viajes de mi vida, un lujo ir de la mano de Hassan, Xixon y Reduan, nuestros hermanos amazighs, que nos cambian el nombre y nos convierten en bereveres, a Javi le llaman Idir (horizonte) y a mí Siman (dos almas). Una ruta para recorrer la costa que sale por peteneras, es lo que tenemos los bereveres, que somos nómadas.Pasar de puntillas por el ramadam y entender mejor lo que significa... Vivir la cultura para que revuelva tu vida y te des cuenta que todo es más sencillo que como vives aquí y que se necesita muy pocas cosas para ser feliz.
La hospitalidad y el cariño de la familia Laaguir, imposible de igualar, y de otras personas que te has ido encontrando y que ya forman parte de tí.
Llegada a Marrakech, dormimos en un riad, tiene piscina, más tarde nos daremos cuenta de que hemos estado en un sitio lujosísisisisimo, que llevamos demasiada ropa puesta, que una botella de agua de litro se puede beber de un trago, que hace mucho tiempo que no tomábamos un zumo de naranja tan delicioso como el que venden en los puestos. Irémos a un hamman y nos frotarán hasta dejarnos la piel limpita y brillante. Aprendemos rápido que llevar reloj en este viaje es absurdo y nos dejamos llevar, tanto que sin querer casi llegamos al desierto. Por medio Essaoira, Ouzoud, Agadir, Tiznit, Sidi Ifni... 


Hemos estado en el Atlas y nos desviamos de nuestro camino, vamos en dirección contraria. Llegamos a Ouzud de noche, buscamos un sitio para dormir. Alguien del pueblo encuentra la casa de una familia, que por muy poco dinero nos alquila su casa, ellos dormirán en el patio
Nos levantamos temprano y vamos a la cascada, nos bañamos, todo el mundo nos mira
Llegamos a Essaouira, de noche, nos vamos a un festival de música gnawa, un descubrimiento del viaje, que quieras o no, hace que tu cuerpo se mueva. Alquilamos una casa a un señor que nos ofrece unas llaves. Desde nuestra ventana vemos un cementerio judío y fuera descubrimos que todo es azul añil, turquesa y la luz es tan intensa que impide que puedas abrir los ojos
23 julio 2011
Barac
Ali y Hussein bailan, aunque no se vea. En casa de Hassan está su familia y otras personas que han venido a conocernos. Nos hacen una fiesta, nos han cocinado manjares. Es difícil entender tanta hospitalidad, sentimos que no lo merecemos y que si ellos nos visitaran no estaríamos a la altura. Me visten de novia, a Idir de amazigh. Bailamos, comemos, nos reímos y lo más asombroso es que nos conseguimos entender, gracias a nuestro anfritión traductor Hasan, que nos traduce el berever, pero el cariño en los ojillos lo traducíamos entre nosotros. 









































